¿Cómo se veía a George Lucas a principio de los 90s? Este es un artículo publicado en 1992, en la revista “Enciclopedia Popular Magazine” que dedicó un espacio en la sección “¿Quién es?” a esta leyenda de la cultura popular del siglo pasado. A continuación una visión del cineasta hace ya 26 años…! No deja de ser interesante.

Obsesivo. Compulsivo. Déspota. Comerciante de la imagen. Todo eso se dice de un señor bajito, informal, millonario que tuvo algo que ver con 5 de las 10 películas más taquilleras de la historia del cine. Pensando las historias, escribiéndolas, y siguiéndolas escena por escena, antes como director, ahora como productor. También se dice que es un genio, que revolucionó el mundo del cine como si hubiese inventado el sonido el color, que devolvió el entusiasmo a Hollywood.

Cuando estoy metido en esto no puedo pensar ni siquiera como me llamo

G.L.

Es George Lucas, californiano,de 73 años, ex-dueño de un imperio donde el bien lucha contra el mal y la fe contra armas poderosas entre escenografías, efectos especiales, actores y personajes de ficción. Demasiado poder para un chico pueblerino.

George Lucas Young

Pero lo hizo, y también siguió dos años de antropología y psicología hasta que se metió en la universidad de cine. Aparentemente, poco que ver, pero alguna vez todo eso iba a juntarse.

En la Universidad sí que se destacó: sedujo a Francis Coppola, que lo recibió como asistente, logró hacer 8 películas e interesó a los grandes de la industria cinematográfica de Hollywood, aunque cuando se presentó con su guión de 500 páginas con la historia de una guerra interestelar algo metafísica, le hayan cerrado las puertas en la cara. Pero no pudieron decir ‘no’ a La Guerra de las Galaxias. En cambio fue él quien después dijo no a “ese grupo de industriales carentes de imaginación y escrúpulos” para volver a California, a crear sus propios estudios, a hacer lo que le dieran las ganas.

En medio de toda esa historia hubo un hecho que para Lucas tuvo algo de místico, filosófico y psicológico y que le reveló lo que el bautizó como “La Fuerza“. Fue en 1962 , cuando trataba de terminar sus estudios con el último aliento. Su madre, asustada por tanta abulia, lo mandó a estudiar teatro y él, que no tenía otros planes, fue. Estaban por poner una obra en otro pueblo cuando el escenógrafo se enfermó y le pidieron que lo suplantara. Tenía que viajar para ocuparse de la escenografía. Salió a la ruta con su autito y en medio del camino otro coche lo chocó. Volcó, dio vueltas y voló por el aire. Salvó su vida y allí tuvo la revelación: una nueva visión del mundo, del destino, del poder de la voluntad, “La Fuerza”.

Cuando todavía no tenía muy claro en qué iba a terminar su odisea interestelar, ésa que empezó con La Guerra de las Galaxias, sabía al menos que iba a tener un final feliz, como las historias de amor o de cowboys americanas. Los buenos iban a triunfar, porque la fuerza del Bien tenía que vencer.

Yo sólo trato de decir de una manera sencilla que existe un Dios y que hay un lado Malo y un lado Bueno. Uno puede elegir entre ambos, pero el mundo está mejor si uno está del lado correcto. Todo es así de simple.

G.L.

Los personajes se le mezclan con los actores, los monstruos con los robots y el cine con la vida privada. A veces ganan unos; otras veces, otros. Aunque obtuvo varios Oscars y muchos millones de dólares, debió perder a su esposa. Pero aunque dejó de dirigir porque se hartó, no dejó de meter su nariz en los sets de filmación. Trabaja con un ritmo de locos y hace que lo sigan. Todo debe funcionar de acuerdo con su cabeza, con las historias que inventa, con la psicología de sus personajes, con las imágenes que crea. Directores, actores, técnicos, hasta los robots, todos deben lograr esa “concepción final” que sólo él tiene clara.

Steven Spielberg y George Lucas

 

Así y todo confió en Spielberg y su arqueólogo Indiana Jones. Lucas mismo le escribió aventuras llena de efectos especiales, que costaron fortunas y que finalmente redituaron millones de dólares en todo el mundo.

También se dio el lujo de producir a Kurosawua y hasta de apoyar fracasos. Pero no le importan los malos negocios si la idea no surgió de su cabeza. Porque “lo exitante es resolver los problemas, ver como se desarrollan las películas en la pantalla“.  Y para eso deben ser sus problemas, sus proyectos, ésos con los que se compromete y con los que arremete con todo el poder de la fuerza.

[Enciclopedia Popular Magazine]