Lo más posible es que pocas veces usted haya visto una película que desarrolle su acción en una sola escena, con insondables primeros planos y con un manejo de la tensión al límite de la impaciencia y que, simultáneamente, nos haga procesar nuestros propios credos y ver posibilidades olvidadas de nuestras más avecinadas convicciones. Aquí, en este rígido, pero seductor escenario es en donde nos sitúa  Sidney Lumet en su cinta de 1957, “12 Hombres en Pugna”, toda una obra maestra que nos demuestra, una vez más, que el cine no siempre depende de la tecnología de efectos digitales ni ilusiones tridimensionales, como ha muchos les ha hecho creer la industria hollywoodense en estos últimos 3 lustros, pero ese ya es otro discurso.

La película cuenta la historia de un juicio a un chico de 18 años acusado de haber asesinado a su padre. Acto seguido, el jurado, compuesto por 12 hombres, deberá pasar a una habitación a deliberar su “aparente” innegable culpabilidad en el homicidio.

Lo que parecía algo raudo y espontáneo, relajado y sencillo, terminó por convertirse en un sorpresivo resultado preliminar: 11 votos culpables y 1 voto no-culpable. Poco a poco iremos conociendo ciertos aspectos de cada uno de los miembros del jurado, como se conjugan los prejuicios a la hora de condenar, el desapego de la responsabilidad cuando nos vemos ante situaciones complejas de manejar, la susceptibilidad y la testarudez y el clásico trance producto de la influencia de masas, entre lo público y lo privado. La cinta no sólo presenta un caso, sino que nos cuestiona seriamente la eficacia del sistema judicial, el cual al presente absuelve o condena. ¿Vemos hechos? ¿Qué hay detrás de cada dictamen de un jurado? ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de interpretación? No sólo hay que examinar las palabras de los testigos, sino a los testigos mismos, a los defensores y adversarios, motivos y experiencias… ¿Por qué? ¿Mucho ajetreo? ¿Nos llevaría demasiado tiempo? Tal vez el jurado número 8 (Henry Fonda) nos recuerde que de nosotros depende la vida de una persona… Sea culpable o inocente.