No por ser raro, es malo…

Sin duda alguna la película de la cual hoy hablaremos no será del gusto estético de quienes se asustan fácilmente con algún divertido payasín. La película “Los Payasos Asesinos del Espacio Exterior” goza, a mi gusto (o disgusto), de tener los payasos más horripilantes y grotescos del cine, y curiosamente no es una película que se destaque por ser muy espeluznante, ni mucho menos.

Una película de culto y una de las buenas de los 80s. Única película dirigida, producida y escrita por los míticos hermanos Chiodos, reconocidos en la industria por sus trabajos en marionetas y efectos especiales, pero que jamás se habían aventurado ellos mismos a concebir una obra cinematográfica. Claro que esta fue la primera y la última, hasta ahora, ya que posiblemente veremos muy pronto una secuela, titulada The Return of the Killer Klowns from Outer Space in 3D.

La cinta se estrenó en 1988. Y digo que es una buena película de culto porque si bien no aborda temas éticos, espirituales o filosóficos, la obra aumenta en bizarro-adeptos y así, conjuntamente con ello, ha podido mantenerse ganando popularidad entre un público selecto, pero no menor. Cabe preguntar por tanto ¿Qué hace especial a esta cinta que llegó a transformarse en una de las clásicas de los ochentas? Es lo que hoy veremos aquí.

Claramente y a simple vista no es un film aplaudido por la crítica especializada, estamos bastante lejos de eso, pero basura sideral no es. El guion nos habla de una raza extraterrestre con apariencia de payasos que aterriza en nuestro planeta (en una nave con forma de carpa de circo) con el objetivo de capturar y asesinar seres humanos. Hasta ahí un guión simplón y hasta ridículo, sin embargo el pastel se vuelve mucho más sabroso a medida que vamos descubriendo más chispas de chocolate de nuestros malcarados amigos alienígenas.

Aquí vemos a lo que pareciera ser una alimaña extraterrestre recién nacida de una pizca de palomitas de maíz, arrojadas por uno de los payasos. Nótese el detalle de que tiene los ojos cerrados por el hecho de estar recién nacida o bien porque salió del W.C. (nunca lo sabremos).

En primer lugar recalcar que no son payasos realmente sino que tienen la apariencia de estos (o bien han adquirido esta apariencia), pero no sólo eso, sino que además usan una serie de implementos propios de nuestros payasos para llevar a cabo sus asesinatos, que a fin de cuentas ofrecen al espectador una gracia y simpatía bastante peculiar: tenemos pistolas de “juguetes”, arte de ventriloquia, show de títeres, figuras de sombras que devoran hombres, cornetas estranguladoras, el auto de los mil payasos, pisadas por las paredes, animalitos hechos con globos que cobran vida, y un largo etc…

Los humanos son asesinados/capturados en un capullo con apariencia de algodón de azúcar, el cual debe madurar para luego con una extraña bombilla extraer lo que pareciera ser un sabroso jugo, alimento para ellos.

Aquí vemos a 2 hembras sexys

El film llama la atención precisamente por su extravagancia, un guión fantástico (en el más estricto sentido del término), pero aún así sólido, lleno de particularidades y toques que hacen que la cinta, en lugar de terminar por ser un bodrio ridículo, termine siendo apreciada por su originalidad y por lo distintivo de su propuesta.

No se puede clasificar sólo en un genero, usualmente se le cataloga como una película de terror-cómica y, por si fuera poco, el soundtrack contó para tema principal, con el grupo de punk rock The Dickies, famosos en su tiempo por sus letras humorísticas, y en este caso no fue la excepción, con el pegajoso tema titulado “Killer Klowns”, perteneciente al álbum homónimo al film.

¿Te gustaría uno de estos en tu colección?